Del partido perfecto ante la Roma al desastre de Nervión: las 7 diferencias

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Puede que sea la lógica de un equipo en construcción, puede que sea la resaca de los premios The Best o puede que todo sea mérito del Sevilla y de Machín. O, seguramente, una mezcla de todo ello. Pero, sea como fuere, el cambiazo que ha sufrido el Real Madrid en la última semana ha supuesto una sorpresa mayúscula. De coleccionar elogios tras su exhibición europea ante la Roma a quedar retratado en su visita a Nervión.

1. Cuestión de puntería

La puntería es una de las claves del fútbol. Y los datos de ambos partidos despejan cualquier duda que pudiera existir. Ante la Roma, los madridistas realizaron 30 disparos, 11 de ellos entre los tres palos. Frente al Sevilla realizó 21 disparos, pero sólo tres de ellos estuvieron dirigidos a porteríaevidenciando sus problemas de gol en Liga. La mejor prueba de esa eficacia la ofreció el equipo de Machín. Disparó menos que el Madrid (16 veces), pero siete de sus remates fueron entre los tres palos.

2. La sequía de Bale y Benzema

La disolución de la BBC parecía haber sacado lo mejor de Bale y Benzema. Su protagonismo cara a portería había crecido de manera exponencial. Ante la Roma, el galés fue una pesadilla, haciendo incluso el 2-0 con un misil de los suyos tras un genial pase de Modric. Con todo, el bajón es aún más notorio en Benzema. Al francés ni se le vio en el Pizjuán. Duró una hora sobre el campo.

3. Posesión sin resultados

El balón fue madridista ante la Roma y el Sevilla, pero los frutos de ese dominio fueron muy diferentes. Con una posesión casi calcada (59% en Champions y 60% en LaLiga), el Madrid enseñó su mejor y peor versión. Si ante la Roma completó 639 pases, casi el doble que su rival, en el Pizjuán no pasó de 477. Demasiadas imprecisiones que acabaron pasando factura. La ausencia de Isco no puede ser excusa para justificar esa diferencia.

4. Un agujero en defensa

Elogiados ante la Roma, nada funcionó en el entramado defensivo del Madrid en el PizjuánVarane y Ramos, la mejor pareja de centrales del mundo para la FIFA, anduvo muy lejos de su nivel habitual. Superados desde el principio por la movilidad de Ben Yedder y André Silva, la zaga no pudo achicar agua ante lo que se le venía. Courtois, que empezó el partido salvando un gol y acabó evitando otro, estuvo vendido.

5. Un problema lateral

No fue el día de Marcelo. El brasileño estuvo errático con el balón, desaparecido en ataque y mal en defensa. Para colmo, acabó lesionado, lo que obligará a Lopetegui a buscar un recambio.

Otra lesión, la de Carvajal, parece haber afectado más de lo pensado. Odriozola fue su recambio ante el Espanyol y dejó muy buenas sensaciones, pero Lopetegui apostó por la veteranía de Nacho en un partido que se presumía más exigente. El internacional, que en pasado partido había dado descanso con acierto a Marcelo, estuvo tan mal como el resto.

6. Sin intensidad, una máquina de perder balones

El Madrid fue un aluvión ante la Roma. En los primeros 20 minutos acumuló hasta ocho claras ocasiones. En el Pizjuán, en ese mismo periodo de tiempo, ya había encajado dos goles. Más intenso, más veloz, con varios puntos más de agresividad, el equipo de Machín provocó hasta 97 pérdidas de su rival, 28 más de las que tuvo en Champions. Esa presión, o más bien su ausencia, fue una las claves de la derrota para Lopetegui.

7. Cuando los cambios no son un revulsivo

Asensio y Mariano no fueron titulares en el estreno en Champions, pero sí se dejaron notar, elevando aún más el alto nivel del equipo. Si el mallorquín puso el Bernabéu en pie con una obra de arte que pudo ser el gol de la temporada, el 7 se presentó en sociedad en su redebut con un golazo estelar.

Apenas una semana después, los movimientos de Lopetegui no tuvieron el efecto esperado en Nervión. Ni Mariano ni Lucas ni Ceballos cambiaron el rumbo y el ánimo de un equipo sin alma.

Fuente: www.marca.com

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