No apunten sólo a Julen, apunten más alto

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La tentación es terrible. Julen Lopetegui acaba de sumar su tercera derrota en los 10 primeros partidos al frente del Real Madrid, registro que le convierte en el peor entrenador en la era Florentino. Arsenio y Hiddink hicieron algo parecido. Por eso, apuntarle a él, en ese juego periodístico que convierte en apocalíptico cualquier tropiezo blanco de la misma manera que lleva a los cielos las grandes victorias, es lo más sencillo tras el fiasco del Luzhniki. Sí, su equipo tenía tres bajas importantes (Marcelo, Bale e Isco), le faltaba Ramos que descansó, no jugó un partido precisamente para perder, empujó hasta el final con ahínco, pero sacó a pasear otra vez su escasa puntería y su falta de recursosante un rival pobre, limitado, menor, el CSKA, que no es el de básket precisamente.

Quizá lo merezca, pero las ganas de señalar a Julen son tan poderosas como el deseo de un niño de cuatro años con una bolsa gigante de gusanitos. Hay quien le ve ya con la cara de Benítez, pero la realidad es que este nuevo Madrid posCristiano con bajas es un acorazado con cañones de fogueo. Se ha ido debilitando con el paso de los años víctima de un exceso de confianza mayúsculo en relación a las posibilidades futuras de la plantilla. A golpe de cada conquista en la Champions llegó a pensar que era invencible hiciera lo que hiciera. El éxito turbó.

La pérdida de potencial, de recursos humanos y de talento son palmarias y convierten en irresponsable la decisión de no reforzarse mejor mientras se vive el sueño obsesivo de Neymar y la reforma del estadio. El fichaje ha sido un crédito millonario. Cristiano no jugó contra la Roma y el equipo blanco lo bordó, pero obviar 451 goles en nueve temporadas como si se hubiese ido un cualquiera, jubilarle de manera anticipada por las fobias personales, por no llevarse bien, y no intentar rellenar el agujero es, básicamente, lo que dijo Keylor: tapar el sol con el dedo. Hace frío sin el astro rey.

Es el riesgo de creerse infalible, como si uno fuera capaz de traer la Luna con una cuerda. Y eso es lo que ha hecho Florentino, que ni siquiera atendió las plegarias de estupendos jugadores como Hazard para dejarse mecer por las previsiones más optimistas: Bale no se lesionará, Benzema marcará más goles, Asensio emergerá como ‘crack’, Marcelo no necesita un sustituto, Ramos y Varane no requieren descanso, los años no pasan por Modric y Kroos y pueden jugar siempre, Valverde, a ratos suplente en el Deportivo, pude suplir a Kovacic y así. En Moscú terminó jugando Reguilón. Ceballos ya ha disputado más minutos que en toda la Champions anterior. Odriozola se está estrenando en la competición. Y en el banquillo, jugadores canteranos y un juvenil, Vinicius, con el que tampoco se sabe muy bien qué hacer. Entonces el Madrid pierde partidos como el de Moscú, los que ganaba Cristiano y parecía rutina.

La solución está cerca. El Madrid de baloncesto es ejemplar para muchos. Posiblemente sea de nuevo el mejor equipo de Europa en esta temporada incluso perdiendo al mejor jugador de Europa: Doncic. A eso se le llama tener una estructura sólida, manejar un plan, aplicar una idea al servicio del equipo, la de Laso y Herreros, y ejecutarla con las maravillosas posibilidades de la tesorería blanca. Ah, y que las decisiones de baloncesto las toman los que saben de baloncesto. En este inicio tormentoso de la temporada no apunten a Julen, apunten más arriba. Más allá del sol.

Fuente: www.marca.com

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