Piscina Olímpica, otra sede que pide atención

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Son las 18:30 de un lunes. En la entrada del complejo de piscinas olímpicas de Fedeguayas, personas de edad adulta se identifican para ingresar y tomar clases de natación o practicar libremente.

Adentro, en la piscina Asisclo Garay (la que da hacia la calle Hurtado, inaugurada en 1939 y en la que hubo pruebas de nado sincronizado en el Mundial de Guayaquil 1982), la mitad de la alberca es ocupada por personas mayores que reciben clases particulares con entrenadores de Fedeguayas. En la otra mitad hay niños de edad formativa, también con un monitor.

“En estas piscinas se enseña a nadar a otro tipo de personas (que intentan evitar el sedentarismo), pero tenemos a los nadadores de los clubes entrenando aquí, ¿dónde están los seleccionados de los clubes? Quienes no hacen natación de competencia deben ir a las academias y clubes a pagar por sus clases”, considera Julio Fuentes, vicepresidente de la Asociación de Natación del Guayas, quien enfatiza que en las piscinas olímpicas se resta espacio para formar a nuevos talentos.

“El ente regulador de la natación en Guayas somos nosotros, no ellos (Fedeguayas)”, precisa Fuentes.

Esta no es la única queja de Fuentes sobre la situación de las piscinas olímpicas de FDG. Recuerda que la intervención estatal –iniciada en enero de 2019 por la Secretaría del Deporte– fue para rescatar los escenarios, pero en la sede principal del Mundial de 1982 (en la pileta Alberto Vallarino, sobre José Mascote y Vélez) “no ha habido ninguna reparación”. “Aquí no (hay arreglos), esto está igual. Aparentemente se ve como si estuviera normal, pero quienes sabemos de natación sabemos que está pésimo”, aseveró.

“¿Qué problemas hay?”, se cuestiona y se responde a sí mismo: “La iluminación. No podríamos pedir (organizar) un campeonato sudamericano”.

“Esas bombas (de agua) están allí”, dice Fuentes y señala el aparato ubicado a unos cuatro metros del borde de la piscina. “Deberían estar abajo, donde están las máquinas. A la intemperie no es adecuado”, recalca. Además, agrega, “la tecnología y estructura de los partidores es obsoleta. Eso ya no se usa”.

Las bombas de agua están a la intemperie.

Y hay más problemas: “El marcador es antiguo. Medio lo acomodamos, pero ya no sirve, ese sistema ya feneció. Ahora las piscinas olímpicas usan marcadores más pequeños, que nos dan tiempos, nombres del nadador, el club”, explica.

“La caseta de control también tiene inconvenientes. ¿Cómo vamos a pedir un torneo internacional? La Copa del Pacífico, que debería hacerse aquí, con dos piscinas, no se puede hacer”, añade Fuentes.

La iluminación es deficiente en el escenario deportivo.

Y reprocha: “No hay administrador (de las piscinas), y si hay, no sé quién es. No hay nadie que diga ‘esto no está bien’. Yo siempre envío cartas a Fedeguayas porque en la caseta me tiran los equipos e implementos, pero no responden. Hay que hacer varios correctivos”.

“Pido audiencia a un interventor y no me reciben, pido audiencia a otro y no se puede. Ahora he mandado un oficio a Andrés Tobón (actual interventor de Fedeguayas). Vamos a ver qué dice, pero creo que no les interesa lo que sucede en las piscinas”, lamenta el dirigente de natación.

‘En infraestructura técnica de natación estamos atrasados’

Mientras Peter Díaz, de la Asociación de Natación del Guayas, observa a un grupo de preseleccionados infantiles que entrenan en la piscina Alberto Vallarino, un desconocido se le acerca y le pregunta si puede nadar en esa zona. El técnico le responde que mientras los menores practican no puede usar ese lado, y lo envía a la Asisclo Garay, donde hay más personas mayores de edad nadando.

Díaz lleva más de 30 años vinculado a la natación. Durante el último periodo ha sido testigo del declive de Guayas en esta disciplina, pero para él no hay un solo responsable. “Los problemas vienen desde antes, incluso antes de la administración de las arquitectas”, dice para referirse a Pierina Correa, expresidenta de Fedeguayas, y Rosa Rada, exadministradora.

“No hay que culpar de todo a ellas. Administrativamente quizás lo hicieron bien (gestión), pero deportivamente no”, expresa el entrenador.

Díaz asegura que hace tres años se le solicitaron a Fedeguayas unos partidores y el organismo cumplió, pero al tener una mala asesoría, los instalados no fueron los adecuados. “Estos partidores fueron pedidos a las arquitectas, pero alguien les informó mal y compraron estos. Tienen tres años, pero nunca cumplieron la función para la cual estaban hechos. Los partidores nuevos son como los de atletismo, con sensores hipersensibles”, explica.

Además, “el marcador hay que cambiarlo. Tenemos que buscar uno nuevo, uno más pequeño que dé todos los datos, porque este está obsoleto”.

“A nivel de infraestructura técnica estamos atrasados” en la natación del Guayas, considera Díaz.

“Este escenario, desde 1982 (cuando fue sede del Mundial), no ha cambiado casi nada. Apenas tuvo unas reparaciones, pero de allí no ha cambiado mucho. Esto hay que remodelarlo bastante”, asegura.

Respecto del intento de utilización de la piscina por parte de una persona ajena a las prácticas de la preselección infantil responde: “Eso es algo que también está mal aquí. En cualquier escenario (de natación) de Sudamérica hay un salvavidas, monitores y supervisores, que están dando vueltas, además de las personas que entrenan”.

“Si revisamos por qué se realizó la intervención a Fedeguayas, se dijo que era para arreglar los escenarios deportivos, pero no se ha hecho absolutamente nada. Y la ley dice que después de nueve meses ya no puede ser intervenida, pero pasa el tiempo y sigue intervenida”.

“Ya debería definirse el tema de elecciones, gane quien gane; yo no soy partidario de ninguna candidatura, pero sí debe llegar alguien ya, porque no podemos seguir así (intervenidos)”, reclama Díaz. (D)

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